Esto se acaba amigos. Parece que fue ayer cuando llegué a Sudáfrica y va a hacer casi un mes. La verdad es que después de los primeros días de tedio -el debut mundialista de Chile se hizo esperar- lo demás ha ido rápido, pero que muy rápido.

Los últimos días ya no hemos parado (Nelspruit-Port Elizabeth-Nelspruit-Pretoria-Nelspruit-Johannesburgo-Pretoria-Johann esburgo) y será así hasta el final. Ahora hemos entrado en otra rutina, mucho más intensa, la de previa-partido-resaca-previa-partido que apenas te deja respirar. Volvimos de Pretoria después del España-Chile a recoger nuestras cosas a Nelspruit y despedirnos de Petra y su Pelenechi Manor. Ayer cubrimos el Brasil-Chile en el Ellis Park de Johannesburgo. Hoy, rumbo a Pretoria para hacer el Paraguay-Japón, y vuelta a Johannesburgo desde donde el 30 por la noche partiremos hacia Barcelona.

Han sido diez aviones y 2.500 kilómetros en coche sin más incidente que una maleta perdida en el aeropuerto de Durban y un par de 'mordidas' en la carretera hacia Johannesburgo. Unas sesenta o setenta noticias redactadas -no llevo la cuenta- entre previas, análisis, crónicas, contracrónicas, vestuarios y demás, y una docena de vídeos enviados. Otra intensa experiencia profesional para el recuerdo.

No creo que vuelva a Sudáfrica y, si alguno de vosotros viene para acá, que sea para hacer un safari por el Kruger (una experiencia muy recomendable) o para conocer la zona del Cabo. Cape Town, Durban y Port Elizabeth son tres paraísos para los surfistas, con bonitas playas y mucho ambiente en sus calles. El interior de Sudáfrica, en cambio, está lleno de ciudades feas, inseguras y muy pero que muy aburridas, como Nelspruit, Johannesburgo o Pretoria, que no valen la pena en absoluto.

Nosotros hemos tenido la mala suerte de llegar aquí en invierno y de no poder acercanos a Cape Town para que el viaje hubiese sido completo. Si Chile hubiera empatado contra España y pasado como primera de grupo probablemente ahora mismo os estaría escribiendo desde allí en lugar de la fría y deprimente Joburg, pero el fútbol fue injusto con los chilenos y cruel con nosotros.

Eso sí, siempre nos quedará Port Elizabeth, la parrillada con nuestros amigos chilenos, las cervezas con chips en el Cappello, Petra y su Pelenechi Manor y los seis partidos que hemos podido disfrutar en directo de este Mundial, un Mundial histórico, porque es el primero que se disputa en África y el primero que he tenido el enorme placer de cubrir.