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Terra
La Coctelera

Algunas fotos sueltas

 

La puerta de entrada al Apartheid Museum en Soweto. Vas a visitarlo con alguien y a él le dan la entrada para los blancos y a ti la de los negros o viceversa. Accedéis por colas diferentes y durante unos minutos estáis separados. Una extraña sensación te invade...

Con nuestro amigos en Port Elizabeth. Celebrando la victoria de La Roja ante Suiza con un buen asado chileno. ¡Estos tíos son muy grandes!

Alberto Estévez 'apretando el gatillo' en un entrenamiento de Bielsa

En las carreteras de la provincia de Mpulanga, donde están los mayor productores de cítricos de Sudáfrica, habían cientos de puestos como éste

 

En el Mbombela Stadium, ambientándome antes del Chile-Honduras

Una escena habitual de las carreteras sudafricanas

Aficionados de la 'otra' Roja en Pretoria

Nuestro Toyota Corolla. El solito se iba al carril de la izquierda... Se comportó como un campeón después de 2500 Kms.

Zona mixta con Don Andrés después del España-Chile

EFE tuvo el detalle de 'regalarnos' una escala de sies horitas en Amsterdam antes de llegar a BCN. ¿No pensábais que nos las íbamos a pasar en el aeropuerto, verdad?

Esto se acaba

 

Esto se acaba amigos. Parece que fue ayer cuando llegué a Sudáfrica y va a hacer casi un mes. La verdad es que después de los primeros días de tedio -el debut mundialista de Chile se hizo esperar- lo demás ha ido rápido, pero que muy rápido.

Los últimos días ya no hemos parado (Nelspruit-Port Elizabeth-Nelspruit-Pretoria-Nelspruit-Johannesburgo-Pretoria-Johann esburgo) y será así hasta el final. Ahora hemos entrado en otra rutina, mucho más intensa, la de previa-partido-resaca-previa-partido que apenas te deja respirar. Volvimos de Pretoria después del España-Chile a recoger nuestras cosas a Nelspruit y despedirnos de Petra y su Pelenechi Manor. Ayer cubrimos el Brasil-Chile en el Ellis Park de Johannesburgo. Hoy, rumbo a Pretoria para hacer el Paraguay-Japón, y vuelta a Johannesburgo desde donde el 30 por la noche partiremos hacia Barcelona.

Han sido diez aviones y 2.500 kilómetros en coche sin más incidente que una maleta perdida en el aeropuerto de Durban y un par de 'mordidas' en la carretera hacia Johannesburgo. Unas sesenta o setenta noticias redactadas -no llevo la cuenta- entre previas, análisis, crónicas, contracrónicas, vestuarios y demás, y una docena de vídeos enviados. Otra intensa experiencia profesional para el recuerdo.

No creo que vuelva a Sudáfrica y, si alguno de vosotros viene para acá, que sea para hacer un safari por el Kruger (una experiencia muy recomendable) o para conocer la zona del Cabo. Cape Town, Durban y Port Elizabeth son tres paraísos para los surfistas, con bonitas playas y mucho ambiente en sus calles. El interior de Sudáfrica, en cambio, está lleno de ciudades feas, inseguras y muy pero que muy aburridas, como Nelspruit, Johannesburgo o Pretoria, que no valen la pena en absoluto.

Nosotros hemos tenido la mala suerte de llegar aquí en invierno y de no poder acercanos a Cape Town para que el viaje hubiese sido completo. Si Chile hubiera empatado contra España y pasado como primera de grupo probablemente ahora mismo os estaría escribiendo desde allí en lugar de la fría y deprimente Joburg, pero el fútbol fue injusto con los chilenos y cruel con nosotros.

Eso sí, siempre nos quedará Port Elizabeth, la parrillada con nuestros amigos chilenos, las cervezas con chips en el Cappello, Petra y su Pelenechi Manor y los seis partidos que hemos podido disfrutar en directo de este Mundial, un Mundial histórico, porque es el primero que se disputa en África y el primero que he tenido el enorme placer de cubrir.

Adiós a la prensa chilena

 

Esta noche me despediré de los periodistas chilenos porque, pase lo que pase en el Brasil-Chile, yo me quedo en Johannesburgo para viajar mañana a Pretoria y hacer el Paraguay-Japón, antes de volver a Barcelona. Y espero poder hacerlo deseándoles mucha suerte en su partido de cuartos ante Holanda.

Hemos pasado muchos días trabajando juntos en unas condiciones bastante lamentables. La federación chilena no nos lo ha puesto nada fácil, la verdad. No han restringido el acceso a los entrenamientos, no nos han informado del estado de los lesionados, no nos han dejado hacer entrevistas personalizadas y se han olvidado de nosotros cada vez que había un cambio en el programa de viaje o en el plan de preparación.

Yo les he explicado que, con España, la prensa no está dejada de la mano de Dios, sino que va 'empotrada' con el equipo, es decir, que lleva un plan similar de viajes, hoteles y desplazamientos al de la selección. Que todos están permanente informados por SMS de los partes médicos, de los cambios en la concentración, de cuando entrenan, de cuando tienen la tarde libre, de cuando se anula una sesión, de cuando llegan a cada hotel, de cuando aterriza cada avión.

Les he contado que en las previas, Del Bosque, antes de la conferencia de prensa oficial, atiende fuera del estadio a las televisiones que no han comprado los derechos del Mundial para que todos tengan acceso a la actualidad de 'la otra Roja'.

Los chilenos se siente maltratados, pero tragan con todo. Claudio Olmedo -el jefe de prensa que rara vez pisa la sala de prensa- no les hace ni puto caso, porque no sirve a los periodistas, sino a los directivos de la federación chilena, cuyo presidente, Harold Mayne-Nicholls, fue curiosamente periodista deportivo.

Yo creo que se equivocan. Hay que dignificar esta profesión, y ellos prefieren callar y seguir haciendo mal su trabajo. Antes del Chile-Suiza, la federación chilena tuvo problemas con un chárter y se quedaron en tierra 120 periodistas de su país, que no pudieron volar a Port Elizabeth y llegar a tiempo al partido. Eso pasa en España y ya os digo yo que se lía parda y que por lo menos Villar tiene exiliarse una buena temporada.

Y así les va a los chilenos. A falta de información contrastada, casi todo lo que lees, ves y oyes es opinión. No os exagero si os digo que me han entrevistado no menos de una docena de veces en este Mundial. Las principales televisiones, radios y diarios del país han utilizado mis opiniones sobre la selección chilena, sobre Bielsa o sobre España -es lo que tiene ser el único periodista español de la concentración de Ingwenyama durante veinte días- para llenar sus espacios, porque tenían poco más que echarse a la boca.

David Ibáñez, el periodista de Telecinco que visitó un par de días la concentración de Chile antes de que jugaran contra España, no se podía creer lo que le contaba hasta que lo vivió en sus propias carnes. Acabó llamando cabrón al ínclito Olmedo. Yo nunca llegue a insultarle, pero seguro que tuve en tres semanas más broncas con él de las que los periodistas chilenos han tenido en los tres últimos años.

"La culpa es de ustedes, que nos han colonizado mal", me dijo durante una de esas discusiones en la que yo estaba reprendiéndole por la falta de transparencia a la hora de informar sobre la lesión de un jugador. "Pues tiene usted razón", le contesté.

Más fotos del Kruger

Más fotos del Kruger

Kruger Nacional Park

 

Llegados hasta aquí, era una de las chinchetas que tenía que clavar en mi mapa de viajes sí o sí. Chile se entrenaba por la tarde, así que improvisamos, la noche anterior, un rápido cambio de planes. No había tiempo para organizar nada, pero Petra respondió, como siempre. Contactó con un guía que nos recogería directamente en la casa con su 4x4 y cerró el precio. Tuvimos que levantarnos a las cinco de la madrugada y pasar un frío de tres pares de cojones hasta que el sol apareció, a media mañana, en el cielo del Kruger, pero valió la pena.

Situado en la frontera entre Sudáfrica y Mozambique, el Kruger es la reserva natural más grande del territorio sudafricano. Tiene una superficie superior a la de todo el País de Gales y, aunque no es muy ancho, unos 60 kilómetros de media, abarca 350 kilómetros de longitud. Para hacernos una idea: hacérselo de punta a punta sería como ir de Barcelona a Valencia, pero por carreteras de tierra en las que está prohibido pasar de 50.

Nosotros apenas recorrimos un pedacito del suroeste, claro. Una excursión de diez horas, en jeep, con un conductor-guía para nosotros dos solos, diez horas que se nos pasaron volando. Vimos elefantes, hipopótamos, monos, impalas, rinocerontes, búfalos, ñus, cebras, jabalís, pájaros, iguanas, cocodrilos, jirafas, hasta tortugas, todos en libertad y algunos desde muy, pero que muy cerca.

Sin embargo, nos quedamos con la ganas de echarle el ojo a los tres carnívoros típicos del parque: el león, el leopardo y el guepardo. No se muestran fácilmente esos cabrones. Apenas cuatro o cinco avistamientos diarios en nuestra zona, donde no abundan tanto como más al norte. No hubo ninguno delante de nuestras narices. Con todo, fue una experiencia única.

Las fotos, son del maestro Estévez, que se lo pasó en grande 'disparando', en el sentido más artístico del verbo, a todo bicho viviente.

                                      

 

 

 

Sigan a Alexis Sánchez

 

Mi amigo Hristopau, un crak de fútbol internacional, me dijo que siguiera de cerca al 'Mago' Valdivia, el '10' de Chile, un mediapunta de zurda exquisita, asistencia precisa, pero presencia intermitente, que fue la estrella del Palmeiras antes de marcharse a jugar al Al-Ain de los Emiratos Árabes, a cambio de unos cuantos millones de petrodólares.

Sin embargo, desde que llegué aquí, me ha llamado la atención el '7' de la selección chilena: Alexis Sánchez, 21 años, extremo diestro de técnica depurada, rapidísimo en la conducción, muy dinámico, de gran despliegue físico, con enorme incidencia en todos los flancos de ataque del equipo y mucha llegada al área. Un driblador nato que también ayuda en la recuperación del balón y que no para de correr durante los noventa minutos.

Por ponerle un pero, a veces quizá se muestre demasiado chupón y en ocasiones le falte un poco de pausa en la definición, pero ambos son pecados de juventud que seguro que pulirá con el tiempo.

Hace poco, 'L'Equipe' dijo de él que era el Cristiano Ronaldo sudamericano. Yo creo que de Cristiano tiene poco, y sí mucho de Messi. Como la 'Pulga', es pequeñito (1'71 metros), de centro de gravedad bajo (ver la foto adjunta) y se va más por velocidad, aceleración, conducción y regate en corto que por potencia, zancada y abuso de la filigrana. Como Leo, también parte de la banda derecha y le gusta tirar la diagonal hacia el centro, pero Alexis no es zurdo sino diestro.

Apodado el 'Niño Maravilla', porque a los 16 años ya había debutado en la Primera División chilena con el Cabreloa, ya ha jugado en dos grandes de Sudamérica, Colo-Colo y River Plate. Ahora milita en el Udinese italiano, donde tras superar algunos problemas de adaptación se ha adueñado de la banda derecha. En Udine, como en la selección chilena, forma un tandem letal con su compatriota Mauricio Isla, quien le dobla subiendo como lateral.

Sánchez e Isla formaron parte, como Arturo Vidal, Gary Medel o Carlos Carmona, de aquella selección chilena que acabó tercera el Mundial sub-20 de 2007 que se jugó en Canadá. Esa excelente generación de fútbolistas es la base del Chile que está disputando el Mundial de Sudáfrica.

Alexis Sánchez es, de largo, el más talentoso de todos ellos. Esta noche, cuando se sienten frente al televisor para ver jugar a España contra los chilenos, síganle. Les gustará.

Port Elizabeth: ésto ya es otro rollo

Ayer dejamos por un par de días la deprimente e insegura Nelspruit, una de las 'people black area' de Sudáfrica, para viajar hacia el sur, hasta Port Elizabeth, una ciudad con aproximadamente un millón de habitantes situada en el Eastern Cape, frente a la Nelson Mandela Bay, la bahía bañada por las aguas del Índico que tiene el mismo nombre que el estadio en el que hoy se disputa el Chile-Suiza. No pedíamos mucho a nuestro nuevo destinto: si acaso que no nos miraran mal por ser blancos, que hubiera algún sitio en el que nos dieran de cenar a las diez de la noche y que pudiésemos regresar andando a casa después de tomar algo después del trabajo. Pues bien, PE, también conocida como 'La Ciudad Amistosa', ofrece eso y mucho más: tiene playas, bonitas puestas de sol, zonas de bares, pubs y restaurantes por todos lados y un paseo marítimo donde la gente hace footing, patina o monta en bici y que recuerda a los que hay en las playas de Los Ángeles, como Venice o Santa Mónica, de la que incluso han copiado, aunque en versión reducida, su famosa noria.

Aquí, en PE hay un poco de todo, blancos, negros, indios, mestizos y, estos días, muchos suizos y chilenos... ambiente por las calles y ocio nocturno. El sol, el mar y las palmeras forman parte de un paisaje en el que predominan los pequeños bloques de apartamentos de estilo marinero en lugar de las casas cercadas con alambre de espino y vallas electrificadas que tan poco nos gustan.

En PE, además, nos hemos reencontrado con los chilenos que conocimos en el Pelenechi Manor. Esta noche nos han invitado a una de sus famosas parrilladas en la casa que han alquilado no muy lejos del estadio. Y es que, definitivamente, Port Elizabeth es otro rollo...